AQUELLOS TIEMPOS EN MOLINAFERRERA (por Pedro Cadierno).
MolinaFerrera se llama el pueblo donde mi padre José Cadierno nació. Cuando era joven escuchó una voz interior, por la cual, enseguida reconoció que era vocación, después de pensarlo, ingresó en los Frailes Benedictinos. Allí permaneció unos años donde aprendió el oficio de panadero, se dio cuenta de que su vocación se iba enfriando. Reflexionó detenidamente y decidió regresar al pueblo donde le esperaban Juan y Pedro, dos de sus hermanos.
Juntos comenzaron a elaborar pan, en una casa pequeña, entonces llamada Tahona. Hacían hogazas muy grandes, llamadas posteriormente Pan de Fraile, ya que entonces las familias eran muy numerosas.
Todo su trabajo era hecho con sus brazos, pues hasta la pala para meter el pan en el horno, y otros muchos utensilios, los hacían con sus manos. Para calentar el horno empleaban paja y ramas crecidas y cortadas en los montes, todos ellos, duros trabajos.
Todo cambió cuando Pedro el menor de los hermanos tuvo que marchar a la guerra, donde murió. Mi padre y su hermano Juan siguieron pero Juan se casó y mi padre quedó solo, al cargo de su pequeño negocio, si es que se le podía llamar así.
Mi padre siguiendo el ejemplo de su hermano Juan, conoció a mi madre, Ana María y se casó comenzando así su vida juntos y siguiendo con el oficio. Unos años después, construyeron una casa más amplia, en la que la planta baja era la panadería y en la primera planta estaba la vivienda.
Allí nacimos mis dos hermanos José y Encarnación y yo, Pedro, el mayor de los hermanos. Cuando tenía 9 años ya colaboraba llevando el pan a otros pueblos, siendo el transporte un macho llamado Felipe. Cuando tenía 17 años falleció mi padre, y ese mismo año me fui voluntario a la mili, como estaba en Astorga, cerca de mi madre y hermanos iba los fines de semana a Molina a echarles una mano. Pero pronto también falleció mi madre y mis hermanos se casaron comprándole yo su parte del negocio. Como después me casé, como estaba previsto, a pesar de que mi madre había fallecido tres días antes, con mi esposa Juana con la que comenzamos en una nueva panadería que había construido mi padre, y con la que he tenido seis hijos, José Santos, Noé, Nuria, Isasi, Senén y Juan Pedro.
Después de unos años y debido al abandono de los pueblos, con una población cada vez menor y con el cierre de la escuela de nuestros hijos, como consecuencia de ambas cosas y cada vez menos negocio, teniendo nuestro hijo mayor 9 años decidimos emigrar a Astorga, lugar donde permanecemos y donde todos estos años hemos conseguido sacar adelante a nuestros hijos.
Ahora que mi esposa y yo estamos jubilados, damos paso a nuestros hijos, unos han buscado su vida fuera del negocio y otros junto a sus esposas, van a continuar con la panadería, siendo ya la tercera generación. A todos ellos deseo verlos airosos en sus empeños. Y a los que continúan en el negocio, veo que la historia se repite, se ha pasado a una nueva instalación, más grande, una mezcla entre lo tradicional y las nuevas tecnologías, aunque conservando los procesos de fabricación tradicionales que introdujo mi padre.
Con todo ello, y aunque se siga mejorando, deseo que no olviden nunca los orígenes de nuestra familia en los aires de Teleno y valores fundamentales como la familia, el trabajo, el sacrificio, la honradez y la humildad, para así lograr que nuestra panadería llegue a la cuarta generación.


NUEVO PROYECTO EMPRESARIAL.
De nuevo se repite la historia, tanto en nuestra vida como en la empresa, una nueva generación, (la tercera), un nuevo proyecto empresarial, una nueva ubicación (Polígono Industrial de Astorga), una adecuación del inmueble a nuestra actividad, utilizando las nuevas tecnologías, pero manteniendo los procesos tradicionales de fabricación, y por tanto un nuevo traslado de nuestra empresa.
Esta nueva inversión va dirigida y diseñada para dar un cambio radical en el modelo empresarial que se tenía. El objetivo de las nuevas instalaciones es en primer lugar, aumentar la superficie útil dedicada a la fabricación, es decir, pasar de un obrador de pan a una fábrica de pan (no hablamos de una industria ya que seguimos utilizando procesos artesanales en las elaboración de todos nuestros productos), y en segundo lugar, apostar por nuevas líneas de fabricación, como el pan precocido y congelado, que nos va a permitir comercializar nuestros productos no solo en un ámbito regional, sino que éste se pueda extender por todo el territorio nacional.
Las nuevas instalaciones están pensadas y diseñadas para alcanzar estos objetivos para los que pondremos todo nuestro empeño, esfuerzo, y conocimientos para que este proyecto llegue a buen puerto, y si es posible nos releve una cuarta generación.